Hoy hablamos del Síndrome de burnout o trabajador quemado. De los términos sobre la reclamación tras un accidente. Del Museo del Cómic y sobre el Ritmo Circadiano del sueño.

 

Empezamos hablando con Mercedes que nos aclara términos y palabras que necesitamos conocer para hacer nuestra reclamación de un accidente.

SECUELAS Y SUS PUNTOS:

Si has resultado lesionado en un accidente de tráfico es normal sufrir algún tipo de secuela, cada punto de secuela se valorará. Existen varios tipos de secuelas y puede variar también su gravedad e intensidad.

A la hora de determinar la indemnización por accidente de tráfico influyen diferentes variables, pero en el caso de que haya habido alguna secuela, se dificulta el proceso ya que se deben valorar independientemente los puntos de secuela para poder estimar la indemnización. Estos puntos de secuela sólo los puede determinar un especialista médico, ya que hay que tener en cuenta multitud de factores: si son o no permanentes, si dejan o no huellas estéticas, etc.

Las secuelas se tendrán en cuenta por su intensidad y gravedad mirándolo siempre desde un punto de vista físico o funcional. Cada punto de secuela se valora de forma única, puede que afecte a más partes de la tabla, pero se valora una única vez.

 

Las nuevas indemnizaciones se calculan sobre lo que yo llamo la regla del tres. Esto es, la indemnización por secuelas en accidente de tráfico será la suma de las cantidades que se tenga derecho a percibir por los siguientes conceptos:

  • Perjuicio personal básico: Es -por resumirlo mucho- aquél que sufriría cualquier persona que sufriera unas determinadas secuelas.
  • Perjuicio personal particular: Sería un complemento del anterior, y sólo se podría percibir si concurren una serie de requisitos que hacen más grave o relevante dicha secuela.
  • Perjuicio patrimonial, que a su vez se subdivide en dos:
  • Daño emergente: Los gastos que nos implica una secuela.
  • Lucro cesante: El dinero que dejamos de ganar por tener una determinada secuela.

 

Teresa Galindo nuestra experta en seguridad laboral nos habla sobre “el trabajador quemado”.

El burnout (o ‘síndrome de estar quemado’ o del ‘trabajador desgastado’) es un síndrome relacionado con una respuesta de estrés crónico o mantenido en el trabajo. Este síndrome va mucho más allá que el mero estrés laboral, ya que supone una disminución de la capacidad de la persona para poner en marcha estrategias de afrontamiento, lo que se relaciona con importantes repercusiones para el trabajador y para la empresa.

Síntomas principales

  • Agotamiento emocional: un desgaste profesional que lleva a la persona a un agotamiento psíquico y fisiológico. Aparece una pérdida de energía, fatiga a nivel físico y psíquico. El agotamiento emocional se produce al tener que realizar unas funciones laborales diariamente y permanentemente con personas que hay que atender como objetos de trabajo.
  • Despersonalización: se manifiesta en actitudes negativas en relación con los usuarios/clientes, se da un incremento de la irritabilidad, y pérdida de motivación. Por el endurecimiento de las relaciones puede llegar a la deshumanización en el trato.
  • Falta de realización personal: disminución de la autoestima personal, frustración de expectativas y manifestaciones de estrés a nivel fisiológico, cognitivo y comportamiento.

Causas

El agotamiento del trabajo presente en el Síndrome Burnout puede ser el resultado de varios factores y puede presentarse normalmente cuando se dan condiciones tanto a nivel de la persona (referentes a su tolerancia al estrés y a la frustración, etc) como organizacionales (deficiencias en la definición del puesto, ambiente laboral, estilo de liderazgo de los superiores, entre otros).

Las causas más comunes son las siguientes.

1. La falta de control

Una incapacidad de influir en las decisiones que afectan a su trabajo: como su horario, misiones, o la carga de trabajo que podrían conducir a agotamiento del trabajo.

2. Expectativas laborales poco claras

Si no estás seguro sobre el grado de autoridad que tenga o de su supervisor o los demás esperan de ti, no es probable que se sienten cómodos en el trabajo.

3. La dinámica de trabajo disfuncional

Tal vez usted trabaja con una persona conflictiva en la oficina, se siente menospreciada por los compañeros o su jefe no le presta suficiente atención a su trabajo.

4. Las diferencias en los valores

Si los valores difieren de la forma en que su empleador hace negocios o atiende las quejas, la falta de correspondencia puede llegar a pasar factura.

5. Mal ajuste de empleo

Si su trabajo no se ajusta a sus intereses y habilidades, puede llegar a ser cada vez más estresante en el tiempo.

6. Los extremos de la actividad

Cuando un trabajo es siempre monótono o caótico, necesita energía constante para permanecer centrado, lo que puede contribuir a niveles más altos de fatiga y agotamiento del trabajo.

7. La falta de apoyo social

Si usted se siente aislado en el trabajo y en su vida personal, usted puede sentirse más estresado.

8. Desequilibrio entre la vida laboral, familiar y social

Si su trabajo ocupa gran parte de su tiempo y esfuerzo y no tiene suficiente tiempo para estar con su familia y amigos, se puede quemar rápidamente.

Efectos psicológicos y en la salud

Ignorar o no tratar el Burnout, puede tener consecuencias significativas, incluyendo:

  • El estrés excesivo
  • Fatiga
  • Insomnio
  • Un desbordamiento negativo en las relaciones personales o vida en el hogar
  • Depresión
  • Ansiedad
  • El alcohol o abuso de sustancias
  • Deterioro cardiovascular
  • El colesterol alto
  • Diabetes, sobre todo en las mujeres
  • Infarto cerebral
  • Obesidad
  • Vulnerabilidad a las enfermedades
  • Úlceras
  • Pérdida de peso
  • Dolores musculares
  • Migrañas
  • Desórdenes gastrointestinales
  • Alergias
  • Asma
  • Problemas con los ciclos menstruales

Recuerde, si usted cree que puede estar experimentando Burnout, no ignore sus síntomas. Consulte con su médico o con un profesional en salud mental para identificar o descartar la existencia de condiciones de salud subyacentes.

Terapia, tratamiento y consejos

Si está preocupado por el Burnout en el trabajo, debe tomar medidas. Para comenzar:

  • Administre los factores estresantesque contribuyen al agotamiento del trabajo. Una vez que haya identificado lo que está alimentando sus síntomas de Burnout, puede hacer un plan para resolver los problemas.
  • Evalúe sus opciones. Discuta las preocupaciones específicas con su supervisor. Tal vez puedan trabajar juntos para cambiar las expectativas o llegar a compromisos o soluciones.
  • Ajuste su actitud. Si se ha vuelto cínico en el trabajo, tenga en cuenta las formas de mejorar su perspectiva. Vuelva a descubrir los aspectos agradables de su puesto. Establezca relaciones positivas con los compañeros para lograr mejores resultados. Tome descansos cortos durante todo el día. Pase tiempo fuera de la oficina y haga las cosas que le gustan.
  • Busque apoyo. Ya sea que llegue a los compañeros de trabajo, amigos, seres queridos u otras personas, el apoyo y la colaboración pueden ayudar a lidiar con el estrés laboral y la sensación de agotamiento. Si usted tiene acceso a un programa de asistencia al empleado, aproveche los servicios disponibles.
  • Evalúe sus intereses, habilidades y pasiones. Una evaluación honesta puede ayudarle a decidir si debe considerar un trabajo alternativo, como por ejemplo uno que es menos exigente o que mejor se ajusta a sus intereses o valores fundamentales.
  • Haga algo de ejercicio. La actividad física regular como caminar o andar en bicicleta, puede ayudarle a lidiar mejor con el estrés. También puede ayudarle a desconectar fuera del trabajo y dedicarse a otra cosa.

En resumen, lo recomendable es mantener una mente abierta mientras considera las opciones, y si piensa que está sufriendo este síndrome, intente solucionarlo lo antes posible.

 

Eugenio nos habla sobre el primer museo del Cómic en España.

El Museo del Cómic de Sant Cugat (Barcelona) se inaugurará mañana jueves 13 de junio, convirtiéndose en “el primer espacio de estas características

Esta galería, que incorporará publicaciones datadas entre los años 1850 y 2000, es una iniciativa privada de Paco Baena, José Luis Villanueva y José María Delhom.

El Museo del Cómic de Sant Cugat estará ubicado en la plaza Pep Ventura y contará con un fondo formado por 20.000 ejemplares de TBO, 3.000 colecciones de todo tipo de géneros y 2.000 planchas y dibujos originales.

Esta galería abrirá sus puertas antes que el centro de las mismas características que la Generalitat planteó para Badalona en 2009, una iniciativa que continúa a día de hoy paralizada pese a que el pleno del Ayuntamiento de Badalona acordara antes de las elecciones retomar el proyecto y reclamar al Govern el dinero acordado.

 

Las personas nos regimos por el ritmo circadiano, que es una especie de ‘reloj interno’, que nos ayuda a regular biológicamente nuestros tiempos de sueño y de vigilia. Habitualmente, este reloj se sincroniza con los períodos de luz y oscuridad del lugar donde vivimos y los horarios en los que estamos habituados a realizar nuestras actividades. Así, esta sincronización nos marca que debemos estar activos durante el día y dormir durante la noche.

Ese reloj se encuentra en el cerebro (concretamente, en el hipotálamo) y abarca ciclos ligeramente superiores a las 24 horas. Cuando atravesamos varias franjas horarias le estamos añadiendo o restando horas, según la dirección en la que nos desplazamos.

Por eso, tras un vuelo de larga distancia o transoceánico, el reloj interno de la persona tiende a prevalecer frente al del nuevo huso horario del destino, sobre todo cuando se viaja hacia al este, en sentido opuesto al del reloj corporal. Ese desajuste entre las horas de luz del lugar al que llegamos y nuestro horario habitual de sueño causa un trastorno conocido como jet lag o síndrome de los husos horarios, y es más probable que aparezca cuando entre el punto de partida y el de destino existe un desfase de más de 5 husos horarios.

El cuerpo reacciona con cansancio y dolor de cabeza

El jet lag se produce cuando el reloj interno debe adaptarse al nuevo horario en poco tiempo, lo que puede causar la aparición en el viajero de ciertas molestias:

 

  • Fatiga y cansancio general.
  • Somnolencia durante el día.
  • Dificultad para conciliar el sueño por la noche.
  • Dolor de cabeza.
  • Falta de concentración, disminución del rendimiento físico e intelectual.
  • Irritabilidad, ansiedad.
  • Falta de apetito, sensación de plenitud.

Se puede prevenir con sencillas pautas

Para prevenir y mitigar esa sintomatología típica del jet lag es importante seguir unas pautas de higiene del sueño, que nos podrán ayudar a sobrellevar el desajuste horario y a disfrutar mejor de las vacaciones o del viaje que vayamos a realizar.

Diez consejos para prevenir el jet lag

  • Intenta anticiparte.
  • Para atenuar el cambio y ayudar al organismo a adaptarse al nuevo horario del país al que te desplaces, los días anteriores al viaje intenta acostarte más temprano y despertarte antes de lo habitual si vas a ir hacia el este, o bien quedarte despierto hasta más tarde y levantarte más tarde si es que viajas hacia el oeste.
  • Duerme bien antes del viaje.
  • Para tratar de prevenir la fatiga provocada por eljet lag, es importante descansar lo suficiente antes del viaje, durmiendo más horas la noche anterior para afrontar el trayecto lo más fresco posible y que tu cuerpo se recupere antes.

 

  • Ajusta el horario al de tu destino.
  • Durante el viaje, trata de ajustar tus horas de sueño a las del destino, intentando no dormir demasiado en el vuelo si vas a llegar por la tarde-noche o, por el contrario, aprovechando las horas de vuelo para dormir si vas a llegar a destino por la mañana, para mantenerte activo durante el día. Cambia la hora de tus relojes para ajustar también el horario por el que te vas a regir esos días. Si la estancia va a ser corta, menos de dos días, es probable que al organismo no le dé tiempo a adaptarse (precisa entre 2 a 7 días para hacerlo), por lo que la mejor opción en este caso será la de continuar con el reloj habitual de origen.

 

  • Descansa durante el trayecto.
  • Intenta descansar e incluso dormir, según las recomendaciones previas, en el avión y hazlo lo más cómodamente posible. Para ello, te vendrá bien contar con un antifaz para evitar que la luz te moleste y tapones para los oídos o música relajante por si el ambiente fuera demasiado ruidoso.

 

  • Bebe agua en cantidad suficiente.
  • El ambiente seco y la altitud propia de los viajes en avión harán que tu organismo consuma muchos líquidos, por lo que debes estar atento a hidratarte adecuadamente.

 

  • Evita el alcohol.
  • Para paliar tu sed no recurras a bebidas alcohólicas, porque pueden empeorar la calidad del sueño y deshidratarte, por lo que es recomendable evitarlo, con el fin de no empeorar los síntomas del jet lag.

 

  • No abuses del café.
  • La cafeína puede ayudarte a mantenerte despierto si lo necesitas por el horario de tu destino, pero no conviene ingerir más cantidad de la que tomas habitualmente.

 

  • No te quedes quieto.
  • Activa la circulación de la sangre dando algún paseo por el avión, levantándote de tu asiento o simplemente realizando unos ejercicios para mejorar la movilidad de las piernas. Así disminuirás también la tensión general de tu cuerpo.

 

  • Date tiempo para aclimatarte.
  • Una vez en destino, y si el viaje va a durar varios días, trata de ajustar tu reloj biológico al horario local, cenando y comiendo regularmente a las horas correspondientes e intentando estar al aire libre durante las horas de luz.

 

  • La melatonina puede ser moderadamente eficaz.
  • Acude a tu farmacia para asesorarte sobre complementos nutricionales que contengan melatonina, una hormona que regula los ritmos corporales y que puede ayudar a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño. Como fármaco, se utiliza para el tratamiento de algunos tipos de trastornos de sueño. Consulta con tu médico si estas soluciones pueden ser beneficiosas para ti, atendiendo a tus características y al tipo de viaje que vas a realizar.