En este programa traemos los accidentes de ciclistas, coitos dolorosos, cuidados de la piel en invierno, jornadas de atención al niño hospitalizado.

 

 

En los últimos tres años el uso de las bicicletas como medio alternativo de transporte se ha disparado, aumentando en un 50%. Uno de cada diez usuarios de bicicleta la utiliza a diario, y se estima que en 2014 se vendieron alrededor de un millón de unidades más que de coches nuevos.

Del total de accidentes de bicicletas un 70% se produce en la ciudad, lo que lógicamente se corresponde al gran tránsito de vehículos que existe en comparación con las localidades con menos habitantes. En términos generales, los accidentes sufridos por los conductores de este medio de transporte también ha sufrido un incremento significativo, tal es así que al igual que su uso ha aumentado considerablemente, los accidentes de bicicleta se han incrementado en un 20% en el último año.

NORMATIVA BÁSICA
Arcenes

 

En el caso de que no existiese  un carril o una vía ciclista por la que circular, se deberán utilizar los arcenes de la carretera.

Si el arcén no fuera transitable o fuera insuficiente, se podrá utilizar la parte imprescindible de la carretera, ciñéndose siempre al arcén.

Circulación en…

 

Autopistas: Siempre prohibido.
Autovías: Se podrá circular por los arcenes de la autovía, salvo cuando se prohíba mediante la señalización correspondiente.
Distancias entre vehículos Los automóviles deberán respetar la distancia de seguridad mínima de 1,5 metros para realizar un adelantamiento a un ciclista, realizando siempre tal maniobra en condiciones de seguridad.
Normas generales y prioridad de paso de ciclistas La bicicleta tiene prioridad de paso frente a los automóviles,  siempre que circule por el carril bici o se encuentren en un cruce.
Cascos y otros elementos de protección El uso del casco es obligatorio para los ciclistas, y éste ha de estar debidamente homologado y certificado. Sin embargo, existen algunas excepciones a tal obligación; condiciones extremas de calor, rampas ascendentes prolongadas, etc.

En el caso de que la marcha se realice entre el ocaso y la salida del sol o en tramos con túneles, las bicicletas tendrán que llevar la luz de posición delantera y trasera encendidas.

Igualmente, con el fin de mejorar su visibilidad  es preciso que en vías interurbanas los ciclistas vistan con alguna prenda reflectante

Para aquellos conductores habituales conviene contratar un seguro de bicicletas que garantice la compensación de los posibles daños que pueden sufrirse por estar al mando de una bicicleta, pues no debemos olvidar que a pesar de todas las características positivas mencionadas, cuando alguien se desplaza en bicicleta esta mucho más expuesto a sufrir un daño.

Evitar accidentes de tráfico con ciclistas depende de las dos partes. Por el lado del conductor de un vehículo está el respetar la circulación de estos usuarios y extremar la precaución cuando se acerca, recordando siempre que son el tipo de usuarios más vulnerables de cuantos pueden cruzarse en carretera.

Del lado del ciclista, la mejor manera de prevenir accidentes es cumplir el Reglamento General de Circulación, donde se establecen algunos puntos como obligatorios y que son el uso de material reflectante cuando se circula de noche, el uso de luces de posición en la bici cuando se circula por vías interurbanas, o el uso de catadióptricos de color amarillo en los radios de las ruedas o los pedales.

No cumplir estas medidas de seguridad por parte de los ciclistas supone recibir una multa de 200 euros.

 

Las curvas, el mayor enemigo

De todos los momentos en los que un ciclista puede sufrir un accidente, el más crítico se encuentra en las curvas, ya que la falta de visibilidad puede jugar una mala pasada tanto a conductores como a ciclistas. Un factor que se ve incrementado especialmente cuando alguno de los dos protagonistas no intuye la presencia del otro cogiendo la situación por sorpresa.

Para reducir el riesgo de accidente en estas situaciones igualmente se pueden tomar medidas por parte de todos:

  • Por parte de los conductores de vehículos hay que estar siempre preparados para la aparición de un ciclista en una curva de poca visibilidad. El factor sorpresa aumenta el riesgo de accidente así como la inestabilidad del propio vehículo por los movimientos bruscos que se puedan tomar. Recordar también que en todo momento debe haber un mínimo de 1,5 metros entre el coche y la bicicleta en caso de adelantamiento. 
  • Por parte de los ciclistas, una vez más el mejor recurso sigue siendo el hacerse ver.Aparte de los elementos anteriormente mencionados nunca está de más equipar a la bicicleta con una bocina o timbre, nuevas tecnologías led que aumenten la visibilidad o incluso linternas de cabeza que puedan equiparse en el casco.
  • Evite la calle concurrida: Es uno de los mayores errores que cometen los ciclistas nuevos, tomar las rutas donde hay más circulación vial es un error. Conocer las rutas más seguras puede brindarnos muchos beneficios al momento de manejar en bici.
  •  Ajústese al carril adecuado: Muchos ciclistas desconocen cuál es el carril más seguro para andar en bici, depende de la carretera y de las leyes de transito, pero en la mayoría suele ser a la izquierda. Es posible que el trafico logre bloquear un poco el carril para los ciclistas.

 

 

La Doctora Sonia Aguado nos habla sobre las nuevas técnicas de protección de la piel.

El tratamiento Stem C3 es un protocolo exclusivo de Células Madre que retrasa y revierte el envejecimiento.

#1. VITAMINA C

La Vitamina C es un potentísimo antioxidante, que inhibe la acción de los radicales libres y retrasa el envejecimiento. En el tratamiento Stem C3 la encontrarás en una de sus formas más estables, Stay C. De esta forma, se puede emplear en porcentajes altos, multiplicando su efectividad y manteniéndola en el tiempo. Así, se evita su rápida oxidación.

#2. CÉLULAS MADRE VEGETALES

Además de la Vitamina C, el tratamiento Stem C3 está formulado a base de Células madre vegetales. El estrés y el daño oxidativo aceleran el proceso de envejecimiento y causan daños en el ADN y en nuestras células madre. Este daño está provocado por el estrés, el tabaco y la contaminación. Con este activo, conseguimos protegerlas en profundidad.

#3. A PARTIR DE LOS 25 AÑOS

El tratamiento Stem C3 está especialmente recomendado a partir de los 25 años de forma preventiva. Así, conseguimos mantener la piel joven y luminosa por mucho más tiempo e igualar el tono facial. Este tratamiento también favorece la regeneración y favorecer la producción de colágeno y elastina, responsables de la firmeza de las estructuras cutáneas.

#4. PIEL MÁS LUMINOSA EN SÓLO UNA HORA

El tratamiento para cabina Stem C3 dura 60 minutos y actúa como potente antioxidante y reparador de la piel. Eso sí: para potenciar sus efectos positivos en la epidermis, es necesario complementarlo en casa con la emulsión Stem C3, una emulsión complementaria al protocolo en cabina, que potencia la luminosidad y la hidratación.

 

 

La Doctora Silvia Belda Pediatra del Hospital 12 de Octubre nos habla sobre la Jornada de Atención al Niño que no se cura y a la muerte en Pediatría. Aunque en principio es un curso para personal sanitaria, también está abierto a familiares de niñas y niños enfermas y para aquellas que han perdido un hijo.

Las jornadas serán el 19 de noviembre a las 10:00 am, en la sede de la Consejería de Sanidad, Avda. de Francia, 4, de Toledo.

 

Por suerte, cada vez tenemos más libertad para hablar – y disfrutar – de nuestra sexualidad con libertad, siguen existiendo dudas, miedos y vergüenzas que pueden llevarnos a estar desinformadas y desconocer las diferentes situaciones por las que puede pasar nuestro cuerpo. Por ello, cuando se dan situaciones como la dificultad para mantener relaciones sexuales o el dolor habitual durante la penetración, podemos vivirlo con cierta vergüenza y ansiedad.

Dispareunia o coito doloroso: disfunciones sexuales de las que no se habla

Sin embargo, se trata de una situación más frecuente de lo que podemos creer y un importante motivo de consulta entre los profesionales de la sexología tal y cómo nos cuenta Marta Recio, terapeuta de pareja y sexóloga, a pesar de no existir estadísticas al respecto: “la mayor parte de las dificultades relacionadas con la sexualidad suelen provocar emociones negativas tales como la vergüenza, la culpa, el temor a la crítica, el miedo al rechazo o sentimiento de “excepcionalidad” (creer que lo que te pasa, solo te pasa a ti), por lo que no suelen ser reconocidos con facilidad y las estadísticas que puedan existir no siempre arrojan datos fiables”.

La sexóloga nos indica que se trata de una consulta que es, principalmente, femenina, pero no solo: “también puede aparecer en hombres (por ejemplo, por la curvatura del pene o si existe tejido cicatricial en los cuerpos cavernosos del pene) y es un motivo de consulta frecuente porque tiene diversas causas”.

Y, sin embargo, sigue existiendo un gran tabú a su alrededor: “el tabú para hablar de sexo, en general, todavía existe. Si además tienes problemas para practicar la reina de las posturas del Kama Sutra por excelencia como es la penetración, necesaria, además, no sólo para que la relación sexual sea “completa”, sino para la reproducción, ¡no te quiero ni contar!” nos indica Morán.

La consecuencia, en su experiencia, es sufrir esta situación en silencio: “porque creen que a nadie más le pasa, que ellas tienen un problema o que no tiene solución. A veces, sienten tanta vergüenza que prefieren pasar un rato de dolor (e intentar espaciar las relaciones sexuales), que buscar ayuda profesional”.

Una mala o escasa educación sexual es la primera causa

Igual que en el caso de la anorgasmia, las causas que pueden estar detrás de la dispareunia podemos encontrar causas tanto físicas como psicológicas. En este caso, también como en el de la anorgasmia, aunque se pueden dar causas físicas, las más habituales son las psicológicas o psicosexuales. Laura Morán nos aclara este punto: “(que las causas sean psicológicas) no quiere decir que ‘estén en nuestra mente’. El dolor es “real”, pero el sistema que se pone en marcha para que éste aparezca es de origen psicológico”.

Entre estas causas psicológicas aparece como una de las más relevantes la falta o la mala educación sexual, pero también pueden darse otros motivos: “prejuicios hacia la sexualidad (propia o en general), malas experiencias sexuales previas, falta de autoestima y seguridad respecto al atractivo propio, relaciones afectivas disfuncionales o haber sido víctima de abusos sexuales” explica Morán. Estas causas pueden hacer que, durante la relación sexual, el suelo pélvico se contraiga y se reduzca la lubricación vaginal, lo que podría generar dolor en la penetración.

En ningún caso parece que la causa pueda ser el tamaño de nuestra vagina o del pene de nuestro compañero sexual: “(la vagina) es tremendamente elástica y flexible. Sin embargo, la creencia de que el canal vaginal es una especie de túnel o tubo rígido de medidas reducidas, hace que muchas mujeres anticipen que el falo de su pareja no va a caber, o que lo va a hacer causándole daño. Con lo cual, tensan la musculatura pélvica (que rodea la vagina) que, en este caso, funciona como un cinturón que limita la flexibilidad de la vagina haciendo que, efectivamente, la penetración duela”.

A estas causas se le suman también el miedo al embarazo, o el miedo y preocupación provocados por un autoconcepto negativo. Todas estas causas, como nos cuenta la sexóloga, pueden influir en la reducción de la lubricación y en la contracción del suelo pélvico.

Cuando las causas son físicas

Aunque menos habituales, las causas también pueden ser físicas. Por ello, es extremadamente importante que cuando sentimos estas molestias de manera habitual acudamos a un profesional que nos pueda evaluar y determinar cuál es la causa exacta en nuestro caso particular.

Morán nos señala algunas causas físicas que podrían influir: nos podemos encontrar una infección genital que curse con dolor, tener un útero invertido, un himen imperforado (aquel cuya mucosa cubre totalmente la entrada de la vagina, impidiendo la salida de la sangre menstrual y dificultando la penetración), tabiques vaginales (alteraciones congénitas muy poco frecuentes, pero que alteran el interior de la vagina), sequedad vaginal (por ejemplo, por motivos hormonales o el consumo de algún medicamento) o por tener cicatrices (como la de una episiotomía tras un parto) o lesiones en la entrada de la vagina o en la cavidad vaginal”.

Las consecuencias: desde la culpa a la falta de deseo sexual

Sufrir dispareunia sin tratar puede conllevar consecuencias que afecten seriamente no solo a la calidad de vida de la persona afectada, sino también a su relación de pareja. “Afecta a todos los niveles porque produce una especie de reacción en cadena” señala Laura Morán: “las mujeres que padecen dispareunia suelen acabar desarrollando falta de libido porque asocian las relaciones sexuales al dolor y la frustración. Y es comprensible, ya que solemos centrar y reducir el sexo a la penetración“.

No solo eso, sino que la vergüenza y la culpa hacen su aparición: “tienden a pensar que les pasa algo malo y que la culpa es de ellas. Como no es algo que se suela comentar, además tienen la sensación de que únicamente les pasa a ellas, así que, además del dolor, el rechazo y el temor, sienten vergüenza”.

Qué podemos esperar en consulta

Lo primero, por supuesto, cuando acudimos a un profesional indicando sufrir dolores durante la penetración es descartar las causas físicas o, en caso de confirmarse que sea físico, ofrecer un tratamiento adecuado – que puede pasar por tratar alguna infección hasta ofrecer hidratantes y lubricantes adecuados para nuestra situación o, incluso, tratamientos hormonales -.

Si las causas no son físicas, se pasará a la educación y la práctica, nos cuenta Morán: “la mayoría desconocen cómo son y cómo funcionan sus genitales, en especial, su vagina; se frustran porque no sienten como en las películas (porno o románticas, da igual) y no saben que el orgasmo no se suele obtener a través de la penetración si no hay estimulación del clítoris (y que no es necesario ser penetradas hasta alcanzarlo), etc.”.

Los profesionales de la sexología pueden mandarnos “deberes” para hacer en casa, de manera que aprendamos a conocer nuestro cuerpo y nuestra sexualidad: “que descubran lo que les gusta, lo que les excita, para que identifiquen los músculos de su suelo pélvico y practiquen con ellos para que puedan contraerlo y relajarlo cuando quieran (en cuanto les dices que uno de los músculos más importantes es el que tensan para controlar la micción, suelen localizarlo rápido). Y poco a poco, después de dominarlo a solas, pueden compartirlo con quien quieran, cuando quieran y… sin dolor“.