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#OndaSaludRadio Sintrom ¿Quién, cuándo, porqué debe tomarse?

8 de noviembre de 2017.

Fuente: NATURSAN

Si alguna vez has acudido a algún centro de salud de tu Comunidad Autónoma, ya sea porque estabas enfermo/a o porque simplemente querías pedir cita para realizarte un análisis de sangre rutinario, es bastante probable que en algún momento te hayas encontrado con un cartel informativo acerca de la importancia del control de aquellos pacientes que deben tomar Sintrom. Y es que aunque nos encontramos ante un fármaco tan popular como común, su administración debe ser siempre controlada.

Bajo el nombre de Sintrom nos encontramos ante un medicamento anticoagulante, cuyo fin médico es el de mantener la coagulación sanguínea de manera controlada pero con menor intensidad de coagulación.

Explicado de forma más sencilla, podemos decir que se trata de un fármaco que lo que consigue es que la sangre se vuelva más líquida, alcanzando una protección más eficaz frente a la embolia o la trombosis, con un menor riesgo hemorrágico.

Debemos tener en cuenta que los coágulos sanguíneos se encuentran formados por una proteína conocida con el nombre de fibrina, y también por plaquetas. En el caso de los anticoagulantes como el Sintrom lo que se consigue es inhibir la formación de la fibrina, impidiendo por tanto la formación del coágulo sanguíneo.

El Sintrom se utiliza sobre todo en pacientes con fibrilación auricular, dado que a consecuencia de la arritmia existe la posibilidad de que se formen coágulos en el interior del corazón.

También es usado ante la formación de trombosis venosas profundas (trombos en las venas de las piernas), con el objetivo de intentar disolverlos, previniendo a su vez que se suelten y viajen hasta los pulmones, con el riesgo de que se produzca una embolia pulmonar (o infarto pulmonar).

Su utilización también es necesaria en pacientes con prótesis valvulares metálicas, ya que su consumo impide que se formen coágulos sanguíneos en las prótesis.

Teniendo en cuenta todo lo indicado, el Sintrom se utiliza sobre todo en aquellos pacientes que presentan un riesgo elevado de embolias o trombosis, especialmente en el caso de arritmias cardíacas.

Podemos establecer en el siguiente apartado las principales indicaciones médicas para la administración del Sintrom:

• Infarto agudo de miocardio.

• Tromboembolismo venoso.

• Colocación de una prótesis valvular cardíaca.

• Fibrilación auricular.

• Accidente isquémico transitorio.

• Trombofilia hereditaria.

• Valvulopatías.

• Miocardiopatía dilatada.

Tal y como indicábamos al comienzo de esta nota, este anticoagulante no se administra en una dosis fija, de manera que es tan preciso como necesario la realización de analíticas sanguíneas con frecuencia para que el médico pueda descubrir cómo de anticoagulada está la sangre del paciente que toma Sintrom.

Este control se lleva a cabo mediante un parámetro en la analítica conocido con el nombre de INR. De esta forma, si la dosis es insuficiente la sangre tendrá un INR bajo (coagulación normal), siendo necesario aumentar la dosis puesto que en realidad sería como si el paciente no estuviera tomando el fármaco. Sin embargo, si el INR es alto la dosis será excesiva y la sangre estará muy anticoagulada, con el riesgo evidente de aparición de hemorragias.

Es importantísimo que cuando un paciente toma Sintrom le indique al médico el resto de la medicación que está recibiendo, dado que el control de este fármaco anticoagulante puede verse afectado por una amplia diversidad de fármacos, incluso por el consumo de bebidas alcohólicas, productos naturales de herbolario o la propia alimentación.

La toma del Sintrom es diaria, y durante el tratamiento el médico administrará al paciente una hoja con la toma diaria del medicamento, indicando el día y la dosis adecuada para ese día. Luego existe un día de control, en el que el paciente debe acudir a su centro médico con el fin de que le lleven a cabo el control médico.

El principal efecto secundario del consumo de Sintrom es el de la aparición de hemorragias, las cuales en algunos casos pueden llegar a ser graves.

Las más frecuentes son las pequeñas hemorragias, que por ejemplo aparecen en la orina, en las encías o por la nariz. También es posible que las heces se vuelvan negras, lo que puede ser un indicativo de la presencia de sangre. Ante cualquier mínimo síntoma es necesario acudir al centro médico e indicárselo al especialista, siempre y cuando no sean efectos secundarios graves, para lo cual es importantísimo acudir rápidamente a urgencias.





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